Suscripciones
Contáctanos
La fórmula de la felicidad
¿Existen formas sanas para decir adiós?
Desprendernos de nosotros mismos, en la búsqueda de nuestra salud

En nuestra pasada columna comentábamos la importancia de saber decir adiós, el enfoque de cómo nos desprendemos de nosotros mismos, hasta nuestros órganos, en búsqueda de nuestra salud, en esos momentos no deseados de la vida.
Lo más interesante es cómo encontramos ejemplos de supervivencia únicos por sus comportamientos, de los cuales podemos aprender.
En esta segunda parte, conversaremos de un tema muy de moda, con mayor frecuencia, en los padres de familia de jóvenes que identificamos como “Millennials” y “Z”, por la forma tan  diferente como experimentan y viven sus relaciones interpersonales.
Mientras los “Millennials” son de la era digital, sus años de adolescentes estuvieron definidos por los iPod y MySpace.
Para la Generación “Z”, que son la primera generación criada en la era de los smartphones, son estos los que marcan las formas de comunicarse.
Con sorpresa observamos cómo muchos de ellos no tienen un mínimo contexto de lo que sucedía en el mundo y sus pobladores antes de las redes sociales.
Basado en este breve contexto, es todo un reto explicar las formas para decir adiós a cualquier tipo de relación, entendiendo que dependerá de qué generación somos y cómo son nuestros juicios.
Para explicarme, les comento que los expertos del adiós para generaciones anteriores a “Millenials” y “Z”, nos recomendaban algunos puntos a considerar.
1. Hablar de frente, cara a cara, cuidando las demostraciones de profundo respeto, evitando juicios y adjetivos calificativos para describir causales.
Si somos capaces de conversar en ese ámbito podríamos ayudar a disminuir el nivel de dolor y tristeza.
Después de exponer sus razones, darle permiso a la otra persona de ser escuchada.
2. Presentarnos a la conversación del adiós con una postura corporal segura, más una actitud de total convencimiento de la necesidad de una separación; es fundamentar sin pedir permiso su deseo de ya “no querer estar en la vida de la persona de forma directa”.
3. Si logramos evitar, en la medida de lo posible, ceder ante los chantajes emocionales que incitan a la retención, que puede alargar un proceso de poco bienestar a largo plazo.
Es altamente recomendable cuidar que la conversación no exceda la hora y media de duración, ya que nuestra energía se diluye con la posibilidad de sufrir cansancio emocional que puede nublar nuestra mirada ante la situación a resolver. Es mejor detener y establecer una nueva cita de diálogo.
4. En su mayoría, los investigadores del comportamiento humano coinciden en evitar los clichés, tales como: “No te quiero como pareja, pero quizá en el futuro…”, “No eres tú, soy yo”, “Porque te quiero, me tengo que marchar, quiero lo mejor para ti”.
Este tipo de recursos solo confunden a la otra persona, recordemos que es mejor hablar desde la primera persona: desde mi proyecto de vida, quiero lograr y para ello necesito...
Aquí está la confusión con las formas nuevas de relacionarse, sin el apego con el que fuimos educados nosotros, el dolor de la separación y los posibles discursos están sustentados en el sentimiento que impactan el hecho mismo, de algo que no estaba en mi crianza, en mi estructura de coherencia.
Cuántos de nosotros sabemos y estamos conscientes que ha llegado el momento de alejarnos de una persona o de una situación que experimentamos durante algún tiempo, pero no nos atrevemos a dar el siguiente paso, por el terrible miedo a ser juzgados.
Para las nuevas generaciones es más fácil comprender que, por algún motivo, una persona ya no representa para ti lo mismo que antes: porque te ha defraudado, o simplemente porque ha cambiado, tan sencillo como que han tomado distintos caminos en la vida o tan solo consideras que es mejor que ya no forme parte de tu entorno y ecosistema.
Este razonamiento es indistinto si es una pareja, colaborador o una amistad que compartió situaciones importantes contigo, quizás estuvo tan cerca de ti en algún momento especial, pero llegó el momento de tomar rumbos diferentes y hay dolor, pero no hay sufrimiento.
Una de las razones que se plantean ante estos comportamientos, es que las nuevas generaciones desean vivir experiencias más que poseer propiedades o acumular lujos. 
Es un hecho que al desplazarlo a otros contextos nos regalamos la mirada de que no somos propiedad de nadie más que de nosotros mismos.
Aquí los adultos debemos aprender un poco del desapego, para darnos la oportunidad de construir nuestro propio sueño.
Entonces, ¿cuál es el gran reto de las nuevas generaciones ante las despedidas?.
Es muy sencillo y conversaremos en la próxima columna del sentido de inmediatez para obtener lo que ellos desean y la poca tolerancia a la frustración.
En esta pausa te invito a visitar mi página Oscar Garcia Coach y formes parte de esta gran comunidad de aprendizaje.

Comentarios
 Para poder comentar, debes estar registrado.. es fácil y rápido
Suscribirse a nuestros contenidos
Nombre:
Dirección de correo:
MÁS VISITADO
 
MÁS COMENTADO
SEMANA
 
MES
 
SIEMPRE