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PSICOLOGÍA
5 principios para perdonar y unir a su familia
Eligir el perdón (el camino elevado) con humildad y bondad siempre nos hará sentir mejor que el ego y el orgullo. Pero ¿vómo lo hago?
 
 
 
(DESERET NEWS).- Pregunta: Mi esposa odia a su madre. No la ha visto ni ha hablado con ella en casi una década y continúa diciendo que no está lista para perdonarla. Yo trato de visitar a su madre con nuestros hijos cuando puedo. El más pequeño va a ser bautizado y yo la invité a su bautismo y mi esposa está furiosa. Siento que el bautismo no es asunto de mi esposa; es algo de mi hijo y él quiere que su abuela esté presente. Mi mujer amenaza con no asistir. ¿Qué debo hacer? ¡Necesito ayuda!
Respuesta: Intente conseguir que su suegra le escriba una carta sincera pidiendo disculpas a su esposa. Asegúrese de que en la carta se haga cargo de sus errores y pida perdón. Luego dé la carta a su esposa junto con este artículo. Dígale que se puso en contacto conmigo sólo porque no quería que ella siguiera sufriendo. Pídale que la lea entera y que analice la posibilidad de pensar de otra manera.
Tenga presente, no obstante, que no puede empujar a su mujer a perdonar. Para que sea algo verdadero, tiene que surgir de su corazón. Debe cambiar de opinión para poder ver esta situación complicada de otra manera. Lo único que puede pedirle es que esté dispuesta a leer algunas cosas y pensarlas.
Es muy importante que no se sienta juzgada por usted por luchar con eso. Tiene todo el derecho a estar donde está. La tarea que le toca a usted es perdonarla por luchar para perdonar a su mamá. Todos estamos aquí (en la tierra) para aprender y crecer, y nuestro principal objetivo aquí es aprender a amarnos a nosotros mismos, a Dios y a los demás en un nivel más profundo. Si esto es cierto, perdonar es la lección más importante. Es fácil amar a las personas que son amables y buenas con nosotros. Amar a quienes nos lastiman es un desafío que nos lleva a los límites de nuestras capacidades para amar. Perdonar a nuestros enemigos nos permite expandirnos y crecer.
Si vamos a cambiar lo que pensamos sobre una ofensa, debemos aprender a ver la situación de una nueva manera. Lo ayudaré a hacerlo. Quizá sienta que no está listo, pero "no estoy preparado" es generalmente una excusa que usamos cuando no podemos enunciar la verdadera razón por la que no queremos perdonar.
En primer lugar, se debe identificar la verdadera razón por la que no se quiere perdonar para poder superarla y dejarla atrás.
A continuación, algunas posibilidades:
¿Piensa que seguir enojada la protege de un mayor maltrato y perdonar daría lugar a más?
¿Seguir enojada (y considerar a la otra persona como la mala de la historia) le permite evitar analizar sus defectos, errores o dolor? A veces es menos doloroso estar enojado que enfrentar el propio papel en lo que sucedió, sea lo que fuere. ¿Necesita ver a la otra persona como la mala para sentirse bien consigo mismo?
¿Está usando el enojo y el sufrimiento como una excusa para mantener alejadas a las personas, porque en realidad tiene problemas para manejar las emociones y las relaciones, y directamente prefiere evitar todo? ¿Su enojo está justificando o dándole un motivo para no procesar sus emociones o aprender mejores habilidades para las relaciones, pero culpando a otro?
¿Está esperando a ver más vergüenza y culpa en la otra persona antes de perdonarla? ¿Siente que no ha sido suficientemente castigada?
Ahora bien, aquí está la verdad en cada uno de estos casos:
Estar enojados no nos protege de un mayor maltrato. Los buenos límites aplicados con fortaleza y el amor sí. Podemos perdonar y a la vez estar a salvo.
Estamos aquí en este planeta para trabajar en repararnos a NOSOTROS mismos, ese debería ser nuestro principal objetivo. Debemos dejar de acusar a otros y trabajar en crecer, aprender y ser mejores y más afectuosos. Esa es nuestra tarea.
Si tenemos problemas con las emociones debemos dejar de evitarlas y aprender a procesarlas de una manera saludable. Debemos aprenderlo para poder tener una vida feliz, rica y plena.
Estar enojados con otros para evitar nuestros sentimientos nunca crea felicidad. Aprender algunas habilidades mejoradas con respecto a las relaciones también mejoran la vida.
Cada día debemos elegir si queremos tener razón o ser felices. Nuestro ego quiere tener razón pero es la elección incorrecta. El camino está en elegir la felicidad.
Perdonar no requiere que la otra persona sea castigada o que se arrepienta primero. Si esperamos eso, no haremos más que perjudicarnos y perjudicar durante más tiempo a quienes nos rodean.
Veamos algunos principios que le ayudarán a perdonar:
1. Recuerde que no somos perfectos.
Esa persona hizo algo malo y parecería que fue algo dolorosamente malo, pero usted tampoco es perfecto. Quizá no cometió ese error pero sí ha cometido otros. Debe recordar que todos somos estudiantes imperfectos y con dificultades en el aula de la vida, con montones de cosas más por aprender, y que ambas merecen el perdón. 
Usted no quiere que le echen en cara toda la vida los errores que alguna vez cometió. Para sentirse perdonada por los males pasados, es necesario dar lo mismo a los otros.
 
2. Sólo usted es responsable del dolor que está sintiendo.
Ninguna situación puede causarle dolor sin su participación. Sus pensamientos y sentimientos están bajo su control y eso significa que nadie puede quitarle ni darle dolor. Solamente usted tiene ese poder. 
Usted debe entender la verdad de que controla sus pensamientos y sus sentimientos. Puede sentirse mejor en este preciso instante si quiere hacerlo. No tiene que esperar hasta estar lista para perdonar. Puede elegir estar lista ya.
 
3. La otra persona es culpable de su mala conducta pero ambas tienen el mismo valor infinito y absoluto. Las dos tienen el mismo valor por muchos errores que ambas hayan cometido. Es así porque la vida es un aula, no un examen, y nuestro valor no está en riesgo. 
Eso no significa que podamos sentarnos a esperar mejorar. Significa que nuestra falta de conocimiento y nuestra necesidad de mejorar no afectan nuestro valor intrínseco. Tenemos el mismo valor intrínseco independientemente de la cantidad de aprendizaje que todavía tengamos por delante. Usted quiere que este principio sea verdadero porque quiere que sea verdadero para usted.
 
4. El perdón se da mejor cuando usted se ve a sí misma y a los demás de la manera adecuada.Como estudiantes inocentes, completamente perdonados, luchadores, asustados, confundidos pero perfectos en el aula de la vida, con montones de cosas más por aprender. 
La mayoría de nosotros pensamos que perdonar consiste en ver a las personas como culpables y luego tratar de perdonarlas por esos errores. Si usted trata de perdonar de esa forma, nunca lo logrará. Seguirá aferrada al hecho de que es culpable. El perdón nunca funciona cuando es un don inmerecido.
Deje en cambio que todos los males, el dolor y las heridas en ambas partes queden libres de toda conducta egoísta, temerosa y mala. Es hora de dejar pasar y aceptar el perdón divino para ambas. Deje que la otra persona sea un "trabajo en marcha" y no se crucifique usted ni la crucifique a ella por errores. 
Acepte el don del perdón de un Dios amoroso, que hizo esta aula donde los errores no pueden pesar en nuestra contra para siempre. Podemos borrarlos y volver a intentarlo.
5. El perdón es la clave de la felicidad y es el único camino hacia la paz, la confianza y la seguridad. Es una ley universal. La clave del perdón reside en una simple decisión que debemos tomar una y otra vez todos los días. ¿Con qué energía queremos vivir? Tenemos dos opciones: ¿vivir en una energía de juzgar, culpar y enfadarnos? ¿O en una energía de perdón, paz y alegría?
La energía del juicio significa juzgar a los demás, condenarlos y crucificarlos por sus errores pasados. Si usted elige esta mentalidad, le está dando poder a la idea de que las personas "no pueden ser lo bastante buenas" y deben ser juzgadas con dureza, lo cual también volverá hacia usted. Siempre luchará con su propia autoestima y esa energía le resultará pesada, negativa y desdichada.
Su otra opción es la energía del perdón. Aquí usted elige perdonarse a sí mismo y a los demás, y dejar atrás cualquier error mal pensado, estúpido, egoísta, fundado en el miedo que cualquiera de los dos haya podido cometer. 
Usted opta por ver estos errores por lo que son realmente, mala conducta nacida de la confusión, de la duda personal, de la falta de conocimiento, de una baja autoestima y del miedo. En su lugar, usted elige ver a todos como inocentes y perdonados (por Dios) y les permite (y se permite) volver a empezar de cero cada día. Si elige esta mentalidad, se sentirá a salvo, querida, completa y bien consigo misma y esa energía será liviana, apacible y dichosa.
La pregunta es: ¿Cómo quiere vivir?
Usted puede hacerlo.
Eligir el perdón (el camino elevado) con humildad y bondad siempre nos hará sentir mejor que el ego y el orgullo.
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