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CRIANZA
Procura que tus hijos se diviertan en el exterior, lejos de la tecnología
Niños que no se separan de sus aparatos electrónicos, uno de los principales problemas de los padres del Siglo 21

En la época actual, llamada “la era tecnológica”, los niños parecen nacer con una habilidad especial, casi innata, para manejar dispositivos móviles como las tabletas o celulares; pueden no saber leer ni escribir, incluso no hablar, pero saben muy bien cómo abrir aplicaciones de su interés, como música, juegos, videos y fotografías.

Todo esto, sumado a la cantidad de opciones de juego que pueden encontrarse en Internet, sin olvidar las ya clásicas videoconsolas y televisión, en las que los pequeños pasan una gran cantidad de horas entretenidos, hacen que los niños salgan cada vez menos a jugar a la calle, a disfrutar del juego al aire libre, en el campo, en el jardín o en el patio.

Es momento de que los padres sean conscientes de los inmensos beneficios que tiene para los niños jugar al aire libre. Y no es solo recordar con nostalgia la propia infancia y evocar esos bonitos momentos de diversión, sino de ser conscientes de los beneficios reales que el exterior tiene para la salud y el desarrollo de los pequeños.

Apartarse de la tecnología, aunque sea un rato, e intentar pasar tiempo de calidad jugando al aire libre es todo un reto, ya que implica cambiar ciertos hábitos y rutinas que los mismos padres han enseñado a los pequeños, sin embargo la recompensa vale la pena el esfuerzo: evitar que desarrollen sedentarismo y no se pasen más de la mitad del día mirando una pantalla.

Que los niños corran, salten, trepen, se encaramen a los árboles o balanceen en los columpios motiva su desarrollo. Deben brincar, subirse o deslizarse, son actividades importantísimas para fortalecer músculos y huesos. Además de desarrollar el equilibrio, la elasticidad y la psicomotrocidad.

A veces podrán darse algún golpe, pero pronto se les olvidará, mientras que el momento de diversión permanecerá por siempre en su memoria. La suma de estos momentos hará que sean niños felices que probablemente se convertirán en adultos felices, además de sanos.

Intenten salir un poco de la rutina, dejar de lado los aparatos y establecer el buen hábito de tener actividades al aire libre, así sea media hora; sus beneficios serán enormes, tanto en lo inmediato, como al mediano y largo plazo.

 

Con información de Deseret News e Imujer.com

 

SEGURIDAD MAL ENTENDIDA

Muchos padres de familia creen que manteniendo a los niños en casa los están protegiendo de posibles agresiones externas, como enfermedades y lesiones de las cuales no están en riesgo en su hogar, además de la inseguridad pública; sin embargo, es necesario que los padres sean precavidos, ubiquen zonas seguras para jugar y estén atentos mientras sus pequeños juegan, pero sin obsesionarse ni sobreprotegerlos. La sobreprotección no es buena, porque les hará miedosos o asustadizos.

 

TECNOLOGÍA ACAPARADORA

El uso de tabletas, videojuegos, teléfonos celulares inteligentes, televisor, computadora o cualquier otro aparato electrónico, así como otros factores sociales han provocando que los niños se vuelvan más apáticos ante la idea de salir y jugar al aire libre. Prefieren el estatismo, tener todo “al alcance”. El tiempo que pasan jugando afuera, con sus amigos, es mucho menor al que emplean en estas distracciones. ¿Cómo encontrar el equilibrio?

 

ORIGEN DEL PROBLEMA

Antes de dar algunas soluciones para este fatídico problema, reflexiona sobre cuánta culpa tienen como adultos de que esto esté sucediendo. ¿Qué hiciste o dejaste de hacer? Primeramente, el niño no es capaz de comprarse una tableta por sí mismo: la compra un adulto. Es normal que por la vida tan acelerada de hoy, lo primero que se le ocurra al padre para entretenerlo sea darle un aparato electrónico, pese a que esa no es la mejor solución.

 

 

BENEFICIOS DE LA DIVERSIÓN AL AIRE LIBRE

 

ELEVAR LAS DEFENSAS

Jugar al aire libre fortalece el sistema inmunitario. Anécdota: en países con mucho frío, como por ejemplo Noruega, los niños en el colegio salen al patio incluso cuando las temperaturas son muy bajas. Se abrigan bien y juegan con sus compañeros. De esta forma, se habitúan a su entorno, al clima del lugar, y su cuerpo se amolda con mayor facilidad a los fríos intensos. Por el contrario, el sol aporta al cuerpo vitaminas fundamentales para su correcto desarrollo, como por ejemplo la vitamina D; en el caso de Sinaloa, donde el sol es muy fuerte, es necesario utilizar cremas de protección solar, para que los rayos UVA no dañen la piel de los peques.

 

ACTIVACIÓN

Un gran beneficio para la salud del juego al aire libre es que para la mayoría de los niños jugar es sinónimo de hacer ejercicio y permanecer activos: brincan, corren, y es la mejor forma de combatir la obesidad infantil, un problema preocupante hoy en día.

 

CONEXIÓN

El juego al aire libre permite que los niños conecten con su entorno, con la naturaleza, y que aprendan a amarla y respetarla, a comprender que son parte de un todo. Además, estar en contacto con la naturaleza les hará curiosos, con ganas de explorar y conocer el fantástico mundo que los rodea.

 

SOCIALIZAR

Al jugar con otros niños en el parque o la calle se fomenta la socialización entre los iguales de los pequeños, ayuda a que aprendan a relacionarse sin necesidad de una figura de autoridad, a convivir con sus pares con más facilidad y de una forma más saludable.

 

UN MEJOR DESCANSO

Cuando los niños realizan un mínimo de una hora diaria de juegos al aire libre, les ayuda a que liberen tensiones y gasten energía, lo que se traducirá en una mejora al momento de conciliar el sueño y por ende del descanso del pequeño será más fácil para todos.

 

INTERACCIÓN PADRES/HIJOS

Los juegos al aire libre nos permiten pasar ratos de calidad con nuestros hijos, montando con ellos en bicicleta o patines, ayudándoles a construir un castillo de arena, enseñarles a volar una cometa, o animarles a escalar su columpio preferido. De este modo, mejorará notablemente la relación de los padres con los hijos y viceversa.

 

 

¿CÓMO LOGRARLO?

Uno de los principales problemas de los padres del Siglo 21 es que los niños no quieren separarse de sus aparatos electrónicos. Con estos sencillos pasos los irás arrancando poco a poco de ese sillón en el que pasan el día.

 

1.  Deporte o arte, pero arráncalo de la pantalla

En lugar de tenerlo por horas viendo televisión, platica con tus hijos sobre algún deporte o actividad artística que les gustaría practicar. Es importante que el niño esté de acuerdo para que no le aburra o no le parezca una obligación y se vuelva inconstante. Debes favorecer que se entregue a ella y se vaya olvidando del uso obsesivo de la tecnología.

 

2. Una mascota real para correr

Un perro siempre es una perfecta excusa para jugar al aire libre, enseñarle trucos, lanzarle la pelota y que vaya y la traiga, correr a su lado. Además de que es una responsabilidad que los mantendrá ocupados y lejos de los videojuegos. ¿Por qué tener una mascota virtual cuando puedes estar afuera, en el parque, jugando con ella?

 

3. Explorar la naturaleza

Es normal que los fines de semana solo quieras estar acostado en el sofá después de una larga jornada laboral, pero, ¡ojo! Si quieres que tus hijos no estén como robots frente a una pantalla, pon el ejemplo. Organiza días de campo familiares, vayan a algún parque cerca de Tu Casa o si el presupuesto te lo permite, salgan al bosque, acampa, enseña a tus hijos a hacer una fogata. Con estas actividades pasarás tiempo de calidad con ellos.

 

4. Juegos y canciones de tu infancia

Si no te es posible salir a algún lugar al aire libre, jueguen en el patio de tu hogar. Enséñales las canciones que cantabas cuando eras niño, jueguen a “las escondidas”, o quizás a patear o cachar pelota, o algún deporte en el que seas bueno para que ellos también lleguen a serlo.

 

5. Aprender a andar en bici

Es la favorita de muchos. Que no se “suban” a la bicicleta solo en la consola de los videojuegos, en la que “puedes hacer ejercicio”. Cómprales su propia bici, tal vez con una canasta para que paseen a sus peluches favoritos o una campanita para que te avisen cuando lleguen. Como un plus, los niños obtendrán mucha confianza, seguridad y una gran satisfacción cuando logren montar la bicicleta solos. Aprender a andar en ella es un recuerdo importante que de seguro atesorarán por siempre. Si tú recuerdas la primera vez que pudiste andar sin que te sostuvieran, o la vez en que ya no necesitaste las llantitas entrenadoras, ahora imagina lo felices que estarán tus hijos con aprender y salir a pasear.

TAGS: Mejor Educación Crianza Niños Tecnología Diversión
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