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LA FÓRMULA DE LA FELICIDAD
Mejor acompañados...
Como padres debemos ayudar a nuestros hijos a interpretar la forma que el mundo de los juicios toma decisiones no satisfactorias

El día de ayer, platicando con alumnos de primer ingreso a carreras profesionales, comentábamos de las principales objeciones de los jóvenes para encontrar su propósito de vida y decidir qué deben estudiar para lograrlo.
Fue una sesión muy enriquecedora por los hallazgos y conclusiones que realizamos; comento en esta columna la de mayor prioridad o frecuencia en las conversaciones que realizamos, y fue por mayoría empoderar al miedo como un sentimiento o emoción no deseada e incapacitante en la toma de decisiones.
Explico un poco de la dinámica que vivimos en la sesión de indagación: la pregunta ¿por qué muchos de sus compañeros prefieren retos más fáciles? La respuesta contundente fue por el miedo a fracasar, justificándose que a menor nivel de exigencia disfrutarán más esta etapa de su vida.
Esto es una total incongruencia con los hechos que suceden después de su etapa universitaria, al observar que tenemos un grupo de jóvenes con sentimientos de frustración, con una baja autoestima y poca resiliencia para enfrentar los retos que el mundo moderno les va a ofrecer.
La repuesta a la pregunta ¿cómo intervinieron tus padres en este proceso de decisión?, nos inquietó mucho más. Mis padres me dijeron que estaba grande y era responsable, que apoyarían mis decisiones.
La indagación fue más severa con la pregunta ¿declaraste a tus padres que sentías miedo en este proceso? ¡¡El 95 por ciento contestó que no!!
¿Por qué no lo comentaste? La respuesta parece obvia, tenía miedo a que me percibieran débil, inseguro, indeciso, y no es algo que me hace sentir bien. Pensé que mi padre se enojaría y me generaría problemas más fuertes que guardarme mis emociones.
Qué gran oportunidad tenemos al iniciar un ciclo escolar nuevo de buscar nuevas conversaciones con nuestros hijos, más si estos están próximos a tomar decisiones importantes. Trabajar en una percepción diferente del miedo nos permite ayudar a nuestros hijos a entender que:
La mayoría de los miedos son infundados, cuando queremos anticipar hechos futuros debemos entender que un alto porcentaje no se van a cumplir, de aquí la importancia de acompañarlos y ayudarles a interpretar la forma que el mundo de los juicios toma decisiones no satisfactorias.
Debemos ayudarlos para que vivan el presente, disfruten su momento y aprendan a rodearse de experiencias y personas positivas. En un 70 por ciento, los jóvenes deciden por los sueños de otras personas, donde el principal factor de impacto son sus compañeros o sus parejas, con la gran noticia que solo un 6 por ciento de los novios formalizan en su etapa de adultos una relación. Como diría mi mamá, ni una cosa ni la otra, pueden imaginar el tamaño de enojo con la decisión que realizaron.
Para mí la observación más importante de esta dinámica, es el proceso de acompañamiento que como padres podemos regalar a nuestros hijos, siendo la oportunidad de que nos compartan sus miedos, que ellos sepan que están apoyados por un grupo de personas que les generan confianza, que les permiten conversaciones sin juicios, brindándoles un espacio para ser escuchados.
Para este tipo de conversaciones nos ayuda mucho el regresar al rol que vivimos en esta etapa de nuestra vida y pensar como ese niño pequeño o adolescente que fuimos y la necesidad profunda de sentirnos protegidos, cuidados, guiados sin ser juzgados, sin sentirnos sometidos a una idea de lo que es lo mejor.
Para seguirnos preparando en este tipo de conversaciones transformacionales, te invito a visitar la página Oscar Garcia Coach, dar me gusta, para realizar día a día las dinámicas que ahí presentamos.

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