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RELACIONES HUMANAS
¿Es cierto que las mujeres hablan más que los hombres?
Abby Kaplan, profesora de Lingüística de la Universidad de Utah, acaba de publicar su primer libro, en el que da en tierra con diez mitos sobre los idiomas en los que solemos creer y que usamos sin cuestionarlos.

DESERET NEWS._ Las mujeres hablan más que los hombres. Mandar mensajes de texto te hace más tonto. El francés es el idioma más bello. Son tres ideas populares sobre las lenguas que sencillamente no son verdad, pero en las cuales creen muchos, afirma Abby Kaplan en su primer libro, "Women talk more than men... Aud Other myths about language Explained".
Kaplan, una profesora de Lingüística de 32 años de la Universidad de Utah, compiló el libro tras siete meses de investigación para su clase de Lingüística. Ella escogió temas que serían de interés general para sus alumnos.
Pero la profesora también descubrió que varios de los mitos que desacredita estaban ligados a la adquisición de la lengua materna, lo que la hizo reflexionar sobre lo que había aprendido mientras investigaba y veía crecer a sus hijos de seis y dos años.
"Sin duda estuve más atenta a mi propia conducta y pensé en cómo prácticas de crianza que me parecen naturales suelen ser específicas de cada cultura", declaró Kaplan. "Y ese es el tipo de cosas que espero que hagan también los alumnos y los lectores: observar cómo usan la lengua en la vida cotidiana y quizás ver las cosas de manera un poco diferente con base en lo que aprendieron".
El libro, publicado por Cambridge University Press, no exige conocimientos académicos de Lingüística para entenderlo y es una lista práctica de lugares comunes sobre los idiomas que se perpetúan a través de los medios de comunicación que usamos y consumimos.
"La mayoría de las personas tienen una idea estereotipada de cómo se usa la lengua y no se da cuenta de ello", afirmó Kaplan.
La profesora explicó que nuestra manera de hablar forma parte de nuestra conducta y ayuda a moldear cómo actuamos. Pero la lengua no nos restringe la forma de pensar ni hacer cosas específicas.
"Un idioma es más un codazo suave que una restricción", explicó Kaplan.
Kaplan analiza diez ideas erróneas populares sobre los idiomas y emplea investigaciones, estudios de caso, hechos y ejemplos de la vida real para demostrar que son falsas. Las siguientes son algunas de ellas:
Las mujeres hablan más que los hombres
Este mito viene acompañado de la idea de que la forma de hablar de las mujeres es inferior a la de los hombres, según un comunicado de prensa sobre el libro hecho por la Universidad de Utah.
Kaplan escribió que la creencia en que las mujeres hablan más que los hombres surge constantemente en textos de divulgación científica y consejos para relaciones, en los cuales se postula que las mujeres dicen muchas más palabras por día que los hombres. Ella observó que ninguna de esas afirmaciones estadísticas se apoya en datos.
De hecho, no se puede concluir que ni los hombres ni las mujeres hablan más porque no hay evidencia consistente, según Kaplan.
"Cómo el género es una característica personal con una importancia social muy grande, tampoco debería sorprendernos hallar diferencias lingüísticas por género. Pero no bien vamos más allá del reconocimiento general de que los hombres y las mujeres pueden hablar de forma diferente, la cosa se enturbia muy rápidamente", escribió la profesora.
De acuerdo con Kaplan, podría haber diferencias de poca importancia en la manera en la que hablan hombres y mujeres, pero son culturales, específicas para ciertas situaciones y no universales.
A modo de ejemplo, Kaplan compartió que los hombres hablan más si se les asigna una tarea o actividad en la que deban llegar a un consenso o resolver un problema, mientras que las mujeres hablan más si están cuidando niños.
"Podemos caracterizar esta diferencia afirmando que los hombres presentan un comportamiento más orientado hacia las tareas que las mujeres, mientras que ellas presentan una conducta más social-emotiva (que reconoce los aportes de otros) que los hombres", escribió Kaplan.
Mandar mensajes de texto te vuelve ignorante
No hay evidencia de que enviar mensajes de texto tenga efectos sobre las capacidades de lectoescritura básica del alumno y toda investigación al respecto llegó a la conclusión opuesta, escribió Kaplan.
Un estudio analizado por ella concluyó que "los estudiantes que más puntuación obtuvieron en los tests también tendían a leer y escribir mensajes de texto más rápidamente".
Como una persona promedio de 18 a 24 años de edad manda 67 mensajes de texto por día y 2.022 por mes, hacerlo se ha transformado en una parte importante de la vida diaria y en algo esencial para comunicarse, según el sitio Business Insider.
Kaplan escribió que las abreviaturas asociadas a los mensajes de texto no son diferentes en nada a las que se usan en el inglés estándar... y son mucho menos comunes de lo que las pintan los medios de comunicación.
La profesora también señaló que las abreviaturas vinculadas a los mensajes de texto aparecieron en otros dominios digitales mucho antes de que se popularizaran los mensajes de texto.
Aunque Kaplan concluyó que enviar mensajes de texto no afecta la capacidad de lectoescritura, sí puede influir en las convenciones de escritura y volver más difícil la distinción entre un registro escrito formal y uno informal. Pero "la gente que manda muchos mensajes de texto lee más cosas impresas que si no los mandara", afirmó Kaplan en una entrevista.
Como la telefonía celular se expande cada vez más, "nada de esto significa que deberíamos aceptar toda tecnología nueva de forma acrítica", escribió la autora. "En vez de eso, resulta útil recordarnos que tanto el entusiasmo desmedido como el pánico son reacciones naturales a formas nuevas y revolucionarias de comunicarse".
El francés es el idioma más bonito
Este mito viene con una idea subyacente: ¿qué es exactamente lo que vuelve bello a un idioma? De acuerdo as Kaplan, nuestras percepciones sobre la belleza de una lengua son resultado de un juicio de valor de la gente que la habla y su cultura.
La profesora afirmó que esa imagen puede estar moldeada por el arte, la arquitectura, la comida, la historia y otras cosas asociadas a un país y al idioma de su pueblo.
"Usamos los idiomas de muchas maneras: como herramienta práctica, para comunicar ideas; como herramienta social, para mantener relaciones y marcar nuestra identidad; como herramienta artística, en la poesía, la prosa, el drama, las canciones y así sucesivamente", escribió Kaplan.
"Para mucha gente, usar un idioma en particular o de forma particular va directo al epicentro de la persona que creen ser".
Kaplan realizó experimentos sobre la idea de la belleza de los idiomas haciendo que sus alumnos les pidieran a sus amigos un ejemplo de un idioma que les pareciera lindo y otro que les pareciera feo. Así, la autora descubrió que la imagen de una lengua estaba conectada a gente a la que conocían. A los que tenían amigos que hablaban una lengua determinada, ese idioma les parecía bello. Pero si su única asociación a Alemania eran las películas sobre la Segunda Guerra Mundial, el idioma alemán no les parecía atractivo.
Cómo suena una lengua con cierta estructura o flujo también puede ser un factor en cómo se percibe la belleza de un idioma, observó Kaplan.
 


Podría haber diferencias de poca importancia en la manera en la que hablan hombres y mujeres, pero son culturales, específicas para ciertas situaciones y no universales.

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