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CONDUCTA
Infieles, siempre serán descubiertos
La mala noticia (para ellos) es que sin importar lo que hagan, siempre serán descubiertos y ellos mismos serán los que se coloquen la trampa

Deseret News

Hagan lo que hagan y usen el tipo de estrategias que usen, siempre serán descubiertos. La mayoría de los infieles tienen un complejo de ser dioses y creen que nadie nunca los descubrirá, pero la mala noticia es que sin importar lo que hagan, siempre serán descubiertos y ellos mismos serán los que se coloquen la trampa.

1. Su propia confianza en la supuesta maestría con la que manejan sus infidelidades les servirá para caer en su propia trampa.

Casi como un delincuente o un asesino en serie que gana confianza con cada crimen en el que no es descubierto, los infieles van ganando confianza y cada vez atreviéndose a más.
El problema con este modo de pensar, es que cuanto más invencibles se creen, más errores cometen. Al igual que el delincuente se olvidó de que había una cámara filmándolo en el negocio que robó, el infiel comienza a dejar pistas por todos lados, y cuanto más invencible se sienta, más errores cometerá.

2. Los infieles están seguros de que sus parejas los perdonarán si los descubren.

Los infieles viven en un mundo totalmente diferente al de la realidad. Los infieles, de alguna manera, justifican su necesidad de engañar a su pareja y creen saber 'sin lugar a duda' que sus parejas los perdonarán si son descubiertos.
Su convicción de que su pareja entenderá por qué lo hizo, y le dará una palmada y todo seguirá como si nada de eso hubiera pasado, hace que comiencen a descuidarse de realmente cubrir los rastros.

3. Están cien por ciento convencidos de que no están haciendo nada malo.

Sí, increíblemente se han creado una lista de justificaciones para lo que están haciendo y en su mente no hay ninguna duda de que si es descubierto, todo estará bien. La mayoría de los infieles nunca se enamoran de la amante, porque en sus mentes ellos han decidido que se van a quedar con sus esposas; la amante es sólo una diversión pasajera.
Nuevamente, el mundo de fantasías en el que viven, los atrapa en sus propias trampas y los empuja a equivocarse.

4. Cambian su apariencia y se venden solos

Todos los infieles, no sólo aman la adrenalina que sienten cuando son infieles, sino que se hacen adictos. Esta adrenalina que los ayuda a sentirse invencibles, también los hace sentir sumamente vivos.
Esa nueva energía que experimentan, les sube inevitablemente el autoestima, y esto los impulsa a cambiar su apariencia física. Prestan más atención a cómo se ven, cómo huelen y cómo visten. Esta es una de las señales más notables en este grupo de personas, y todas las parejas de estos hombres o mujeres, lo notan.

5. Se convierten en personas 'sumamente' ocupadas

Otra señal innegable de que algo está mal. De repente no te llama para decirte que va a llegar más tarde a la casa, te manda un texto y el teléfono… sí, se le quedó sin batería (va a tener que ir a reclamar a la compañía, no puede ser que la batería antes le duraba 10 horas y ahora sólo dos).
Los mensajes escritos son el medio de comunicación más usado por estas personas, y tratan de evitarte a como dé lugar.

6. Los infieles hablan de más

La aventura, por sí sola, es sumamente emocionante al principio, pero la adicción a la adrenalina, les hace querer más adrenalina; esa ya no es suficiente. ¿Cómo lo logran? Abriendo la boca. Le cuentan a alguien o a más de un alguien, lo que están haciendo.
La necesidad de escuchar aprobación de alguien o la ilusión de que uno de sus amigos o conocidos lo admire por 'tan loable acción', hace que se enreden en su propia tela de araña.
Y como extra, como mi abuela decía: "Siempre hay al menos un ojo que te ve".

 

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