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TU SALUD
Deja de despreciar tu cuerpo y aprende cómo amarte más
Esa mamá de televisión que sale de la sala de partos sin rastros de barriga, que siempre está arreglada y su cabello es perfecto y manejable. Déjame que te diga algo sobre esa mamá: ES UNA MENTIRA.

Hace poco leía este chiste: "Dicen que 9 de cada 10 mujeres tienen celulitis. ¿Por qué no, para evitar frustraciones, le ponemos celulitis a la mujer que falta y así estamos todas felices?" ¡A mí me encantaría!

Para las mujeres, nuestro cuerpo es muy importante. Sufrimos una tremenda invasión de imágenes de lo que es la "mujer perfecta", delgadísima, con la piel perfecta, sin estrías y siempre con su botella de agua en la mano. Es mamá pero al salir de la sala de partos ya no tiene ni rastros de la barriga, siempre está arreglada y su cabello es perfecto y manejable. Déjame que te diga algo: ESTO ES UNA MENTIRA.

Cometemos un error si permitimos que estos estándares nos lastimen, pues es común que nos convirtamos en nuestras peores jueces. Imagínate viviendo cada instante con alguien que te echa tierra a cada momento, y te desanima y desprecia. Es horrible ¿no lo crees? ¡Es urgente que las mujeres dejemos de hacerlo ya!

Amarnos como somos sin condicionar el amor

Piensa en una persona a la que ames mucho e intenta responderte por qué la amas. Yo pienso en mi madre. La quiero porque es mi mamá, porque es un regalo que Dios me ha dado, porque siempre está al pendiente de lo que necesito y de ella solo recibo amor y detalles y en muy raras ocasiones un reclamo. Intenta ayudarme a ser mejor a veces incluso a pesar de mí misma.

No reprimo para nada el amor que siento por ella porque su piel esté arrugada, porque no sea delgada como modelo de televisión. Quiero sus manos suaves, y me gustan sus ojos cafés de los que ella presume que tenían pestañas enormes y chinas, y de las que ahora solamente se ve un rastro. La quiero como es, ¡es mi mamá! Sin embargo, a veces condiciono mi amor por mí misma hasta que consiga ser como deseo, sin valorar lo que ahora soy.

Elige el filtro con el que te relacionarás con el mundo

La manera como me veo condiciona necesariamente mi interacción con el mundo. Si me considero valiosa, bella y útil, entonces me consideraré capaz, seré valiente y asumiré los retos que tengo delante con pasión. Si me considero inmerecedora de los regalos que Dios me ha dado, si me desprecio y minusvaloro, me conformaré con lo que "la vida" me va dando, porque "no tengo derecho" a desear más, y con muchos trabajos trabajaré para cambiar algo.

Mírate como lo hacen quienes te aman

¿Te das cuenta? Es preciso elegir HOY mirarnos con el amor que nos miran los que nos aman. Así como mi hijo de cuatro años me comentó el otro día: Mami, qué bonita te ves cuando te maquillas los ojos, y qué hermosa también cuando no lo haces. ¡Por supuesto que me lo comía a besos! Me hinchó de amor el corazón su diálogo tierno salido del alma. Mis hijos me ven como su raíz, y necesitan nutrirse de mi amor incondicional a mí misma, para poder crecer sanos.

Me gusta mucho una frase que leía hace meses: El mejor regalo que una madre puede dar a sus hijos es sanarse como persona.

Ahora, ¿cómo lograr amarme más?

1. Haz cada día al menos una cosa para ser mejor y tener una mejor vida

Ya sea alimentarte sanamente, dedicar unos minutos a esa lectura que tanto te gusta, hacer ejercicio, llamar a una amiga, evitar conversaciones ociosas, hacer oración.

2. Oblígate a recordar todo lo valiosa que eres

Dedica un tiempo a mirarte con los ojos de Dios. Si solamente existieras tú en el mundo, Él te hubiera creado, y hubiera muerto por ti. ¿No es increíble? Y lo mejor es que es verdad. Ahora piensa también en tus amigas, tus hijos. Evita ser condescendiente y permitir que estándares bobos interesados solo en espejismos mundanos te hagan sufrir. Mira este video, te encantará.

3. Reza más, reza mucho más

Si hoy sufres por algo tan vacío como no tener un cuerpo de revista, es porque tu corazón está necesitado de trascendencia. No quiero menospreciar tus sentimientos, yo me he sentido igual que tú, pero ¿cómo nos hemos permitido perder el tiempo en despreciarnos por no ser "perfectas" cuando son mucho más grandes nuestras bendiciones? Jesús podrá tomar nuestro corazón, nuestras heridas emocionales y sanarlas, para ayudarnos a vernos en nuestra justa dimensión. Hay que pedírselo diariamente.

4. Mira hacia los que sufren

No he logrado eliminar la barriga de los embarazos y los atracones, y permito que mi corazón sufra por esto olvidándome que este preciso minuto, un niño está en la calle, y que ya no siente siquiera que lleva con esa ropa más de una semana, tampoco percibe ya el tiempo que hace que no se baña, y seguro daría su cuerpo delgado (y más) por estar sentado en un escritorio limpio, con ropa recién lavada y un café al lado como yo me encuentro en estos momentos.

Tenemos hoy la oportunidad de convertir esta experiencia en crecimiento personal y familiar. Deseo de corazón que nuestro Padre nos permita capitalizar la frustración para ser mejores mujeres y madres y hacer mucho más por este mundo tan necesitado.

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