Suscripciones
Contáctanos
FAMILIA
¿Sólo eres una madre? ¡Jamás te degrades!
Cada vez que digo 'soy sólo una madre' o 'sólo tengo dos niñas', estoy transmitiendo un mensaje sutil

(DESERET NEWS)._ Hace algunas semanas, nos sentamos con mi compañera columnista Carmen Rasmusen Herbert en un estudio de radio para discutir "la búsqueda de la perfección entre las madres".
Por supuesto, yo había pensado mucho sobre el tema porque es algo de lo que suelo hablar con la esperanza de hacer que las madres sean más realistas entre sí y terminen con la competencia ilusoria para ser la Madre del Año.
Pero mientras me preparaba para la entrevista, me di cuenta de que había caído en la trampa de la inadecuación. Las otras dos panelistas del programa tenían cuatro hijos cada una. Yo sólo tengo dos.
Y de alguna forma bizarra, este hecho cuantificable me hizo sentirme menos como madre. ¿Acaso tenía derecho a hablar de la maternidad con mi inexperiencia claramente inadecuada? ¿Quién era yo para contarles a otras madres con familias de ocho personas lo que es ser madre?
Cuando llegó el momento del programa radial, hasta me presenté ante la locutora como alguien que tiene "sólo dos hijas".
Sólo.
Qué palabra horrible para describirme a mí misma, pero la uso todo el tiempo sin pensarlo.
Soy sólo_una madre. _Sólo_me quedo en casa con mis niñas. _Sólo tengo dos niñas.
Esa palabrita disminuye todo lo que soy y hago como madre. Pero me encuentro con que la uso una y otra vez. ¿Por qué? Tal vez para sonar modesta. Quizás para reconocer que tener dos hijos está por debajo de la norma en Utah. Quién sabe, de alguna forma extraña, para transmitir el mensaje de que sé que no soy tan buena madre como tú, así no tienes que pensarlo o señalarlo porque ya lo sé. Que no soy suficiente, sólo eso.
Sea cual sea la razón, las palabras simplemente no son las correctas. No soy sólo algo. Por definición, este empleo de la palabra "sólo" significa "nada más que". Qué manera tan horrible de describirme a mí misma.
Sea cual sea la razón, no me gustó sentirme así mientras me preparaba para hablar sobre cómo las madres no deberían competir entre sí, sino escuchar el consejo de que está todo bien sólo siendo como somos.
De vuelta esa palabra. Sólo siendo como somos. Salvo que esta vez no me hace sentir pequeña. No me hace sentir menos. En ese contexto, la palabra me da permiso para ser quién soy y lo que soy y a saber que es suficiente.
Así que si bien tengo dos hijos y estoy plenamente al tanto del hecho de que otras madres tienen más experiencia y más hijos en sus hogares, eso no me hace sentir inferior. 
Mi experiencia es válida y digna, como también las de las madres con cualquier cantidad de hijos y toda variedad de necesidades especiales, diferencias, personalidades y edades. 
No hay una escala mágica de maternidad donde una gane puntos con base en el número de bebés que tuvo en el vientre o las pruebas que superó. Una madre es una madre.
Y para nuestros hijos, ya sean diez o uno, no somos sólo algo. Somos mamá. Lo somos todo.

Comentarios
 Para poder comentar, debes estar registrado.. es fácil y rápido
Suscribirse a nuestros contenidos
Nombre:
Dirección de correo:
MÁS VISITADO
 
MÁS COMENTADO
SEMANA
 
MES
 
SIEMPRE