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DESARROLLO INFANTIL
3 formas de reconocer en tu hijo el trastorno de procesamiento sensorial
El instinto de una madre reconoce cuando algo no está bien en un hijo, ante ello es importante la evaluación de un profesional

La experiencia de tener a tu hijo en tus brazos por primera vez después de que nace, no se puede describir. Es una experiencia hermosa: imaginamos todas las cosas que este bebé va a hacer durante su vida, tenemos sueños, expectativas y en ese instante todo es mágico. Pero entonces este bebé crece, y empezamos a ver que tenemos que ajustar nuestras expectativas ya que, como nosotros, nuestro hijo no es perfecto.
Muchos de nosotros notamos que nuestro hijo no sólo no es perfecto, sino que existen cosas que lo hacen muy peculiar, por así decirlo. Nuestros instintos nos dicen que algo no está bien, y tras llevarlo al doctor y especialistas, muchos afirman que no hay nada mal y otros nos dicen que nuestro hijo tiene autismo.
Es importante reconocer que muchos de estos niños, que no reciben diagnóstico o que son diagnosticados con autismo, tienen otro problema diferente y que requiere de ayuda. Estas palabras no sustituyen una consulta y evaluación profesional.
La intención es educar un poco más y quizás ayudar a algunos de ustedes que se preguntan por qué su hijo es tan sensible a los sonidos, no soporta las etiquetas en la ropa y hace un berrinche enorme cada vez que tiene que estar en un mar de gente. Puede que tu hijo tenga lo que se llama trastorno del procesamiento sensorial, que en efecto, quiere decir que le cuesta trabajo recibir y organizar lo que sus cinco sentidos reciben. He aquí algunas formas de reconocerlo:
1. La sensibilidad extrema
Todos estos niños tienen sensibilidad extrema en algunos o en los cinco sentidos. Por ejemplo, a muchos niños les molesta la luz del sol, se quejan si están viendo la televisión, no soportan el sonido de la licuadora o aspiradora, no les gusta tocar cosas pegajosas, es un reto darles un baño ya que la temperatura tiene que estar exacta y el más simple olor les provoca náuseas. Es importante reconocer que la reacción no es homogénea; es decir, puede que a uno le moleste más los olores y a otro más el tacto, pero tienen por lo menos problemas con uno de estos cinco sentidos.
2. Ansiedad con personas extrañas
Muchos niños son tímidos por naturaleza y no les gusta estar con personas extrañas. Estas reacciones son normales y hasta buenas. Pero a los niños con este problema no sólo no les gusta, les causa pánico. Es normal ver cómo a estos niños les resulta muy difícil ir a lugares en donde hay mucha gente o tienen que estar en proximidad física con personas a las que no conocen.
3. Problemas con desarrollo psicomotriz
Mientras no todos los niños tienen problemas severos, es común ver que tienen problemas usando una bicicleta, escribiendo, tirando una pelota o usando tijeras. Es importante mencionar que la mayoría de estos niños no experimentan problemas corriendo o brincando, lo que lo hace más difícil de reconocer.
Como dije al principio estas palabras jamás deben suplantar la evaluación de un profesional, pero es mi esperanza que si tienes dudas acerca de tu hijo, este artículo te ayude a tomar la decisión de evaluarlo y por fin sacarte de dudas. Cabe mencionar que existen tratamientos para este problema, y ya que los niños con este padecimiento empiezan con sus terapias ocupacionales, los resultados tienden a ser excelentes.

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