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SEMANA DE PASCUA
Disfruta la Ciudad de México en vacaciones
En Semana de Pascua luce como pocas veces por el éxodo de capitalinos; es la oportunidad ideal para apreciar todo su esplendor


MÉXICO(UNIV)._ Si has visitado alguna vez la Ciudad de México seguramente has llegado tarde a alguna cita, ya sea familiar, de placer o de trabajo. Coexistir en una de las urbes más grandes del mundo llega a ser problemático para quienes llegan a ella. Poder recorrerla en menos de media hora es algo imposible, una utopía... al menos que surques los cielos.
“Ahorita nos vamos, es que el helicóptero viene de Puebla, llega en dos minutos”, nos comenta Patricia Montes, encargada de relaciones públicas de HeliTour, un recorrido turístico abanderado por el gobierno de la Ciudad de México que emula a otros de grandes urbes, como Nueva York y Río de Janeiro.
Nos hallamos en el Hangar Star 5 de la terminal 2 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Es una ventosa y despejada mañana, el clima es fresco y los nervios de los pasajeros turistas son tan claros como el paisaje; las risas y chascarrillos son un buen método para contenerlos.
“Nunca caminen hacia atrás del helicóptero, nunca”, nos repiten varias veces, antes de abordar. Las hélices hacen tanto ruido que todos decidimos no hablar, no tiene sentido, la voz se pierde en el aire.
Y es este elemento, invisible pero tan presente, el que nos eleva a unos 250 metros de altura, la sensación es similar a la de un avión sólo que no tan fuerte, pues hay tiempo para admirar el paisaje. Cinco son los lugares, cuatro los asientos disponibles para turistas.
“Aquel cerro que se ve al fondo es el de la Estrella; aquel el Pico del Águila; aquella la Central de Abasto...”, describe el piloto Javier Ordóñez.
El tiempo literalmente vuela allá arriba. En menos de 10 minutos llegamos a la Avenida Paseo de la Reforma; la vista es espectacular.
Nuestra ciudad ha ido albergando cada vez más edificios que se han convertido en emblemáticos para nosotros. Es notorio que la altura de la Torre BBVA Bancomer, cerca de Estela de Luz, desplaza prácticamente a la Torre Mayor (la más alta del país).
El capitán presume su destreza, pasa tan cerca de esta última que uno casi tiene la certeza de poder tocarla con sólo sacar una mano por la ventanilla.
La experiencia invita a reflexionar: parecería que cada vez más la humanidad trata de tocar el cielo con construcciones de tanta altura. Torres de Babel en la que alguno puede creer que llega a Dios.
Uno creería que un helicóptero es algo complicado de dirigir y probablemente así lo sea; sin embargo, Javier hace que este pensamiento se borre de tu mente al pasar por entre los edificios más altos ubicados (la mayoría) en Paseo de la Reforma.
Observar a la urbe a través de las alturas es adentrarse a una parte desconocida de ella. En realidad, lejos de lo que muchos piensan, es digna de mucha belleza. Un ejemplo claro de esto es el Bosque de Chapultepec; hay tantos árboles que el verde logra destacar de entre edificios de colores apagados.
La experiencia es vívida como esa vegetación: el piloto en ocasiones llega a dar giros tan cerrados que uno debe hacer un esfuerzo para no vomitar; sin duda, este viaje es poco apto para las personas que tienen poca resistencia a lo extremo y miedo a las alturas.
Pero lo único que piensas devolver es la experiencia a tu organismo. El piloto tiene la intención de regresar a nuestro punto de partida pero uno se niega: la vista se vuelve más espectacular.
La cima de la Torre Latinoamericana (en donde los comensales del restaurante Miralto nos observan con extrañeza) se vuelve palpable; observar las cosas desde lo alto te acerca a ella. En distintas ocasiones he tenido que observar más de una vez alguno de los edificios para sentirme embelesada por estas obras arquitectónicas.
Ahí están también los lugares más emblemáticos: el Zócalo, el Palacio de Bellas Artes y la Alameda Central, semejantes a una maqueta. El Caballito, la Palma, el Ángel se observan diminutos, como juguetes.

Basta de juegos

Regresamos de nuestro viaje: el Estadio Azul y la Plaza de Toros México, prácticamente unidos, emulan al signo de infinito.
El tiempo se acaba, son los 25 minutos más provechosos en una urbe que suele quitarnos muchas horas de vida. Comenzamos a perder altura conforme nos acercamos más al hangar. Con una sonrisa en la cara de todos es como el helicóptero busca el suelo para que, poco tiempo después, los pasajeros podamos bajar y coincidir tanto en los mareos como en la experiencia de altura recién vivida.
Antes de hacerlo, todos se toman las últimas fotos. Son selfies únicas que valen la pena. Se puede presumir haber cruzado la ciudad en 25 minutos, pero sobre todo, tener una perspectiva distinta de ella. Millones de personas confluyen: hacen ejercicio, toman el sol, protestan, gozan y sufren. Otras viajan en el helicóptero diario, unas más, como yo, regresan a casa por tierra.


Saborea la mejor vista

Ideales para compartir una primera cita, un aniversario, una reunión entre amigos o simplemente para disfrutar la mejor vista que la ciudad puede ofrecer existen lugares que invitan a quienes los visitan a disfrutar de una mágica velada, gracias a escenarios desde las alturas que son dignos de auténticas postales, además de un menú delicioso que complacerá hasta al paladar más refinado.
En la cima del World Trade Center se encuentra el restaurante Bellini, un sitio que no se conforma con tener un panorama envidiable, sino que lleva la experiencia de sentirte entre las nubes más allá, pues gira sobre su propio eje a una velocidad de un metro por minuto. Otra opción recomendable es el Miralto, que se ubica en el piso 41 de la Torre Latinoamericana.

Bellini
Montecito 38 int.Piso 45
Colonia Nápoles.
Horario: Lunes a domingo
Costo: Entre mil y mil 500 pesos.



Aviéntate sin pensarlo

Para volar basta con subir 74 metros por encima del pavimento sentado en una silla. Por dos minutos tus pies, poco a poco, se irán despegando del suelo para después comenzar a girar a una velocidad máxima de 56 km/h.
Esta experiencia es lo que te ofrece el Sky Screamer, la nueva atracción del parque de diversiones Six Flags México.

Six Flags México
Carretera Picacho- Ajusco Km. 15, Tlalpan, Héroes de Padierna.
Precio: 499 pesos admisión general, 369 niños.



Un clásico que no pasa de moda

No hay nada más romántico que ver las estrellas iluminar la ciudad junto al amor de tu vida o eso es lo que han vivido miles de novios desde hace 40 años en el mirador de Cuernavaca. Aunque el clásico mirador fue cerrado por seguridad, en el kilómetro 27.5 de la carretera federal se encuentra un antiguo restaurante que hoy es conocido como El Mirador; su amplio estacionamiento es el hogar de decenas de autos.

El Mirador
Kilómetro 27.5 de la Carretera Federal México- Cuernavaca


La ciudad a tus pies

La Ciudad de México tiene muchos puntos para ser apreciado. Los más destacables son El Ángel de la Independencia (con permiso previo), el Monumento a la Revolución, el Castillo de Chapultepec y, desde luego, la Torre Latinoamericana. La cima está en el piso 44, en donde se halla un mirador al aire libre, que cuenta con telescopios para ver puntos alejados de la ciudad. Las puestas de sol son envidiables.

Torre Latinoamericana
Eje Lázaro Cárdenas 2
Centro Histórico
Precio: Adultos $50, niños $40
www.torrelatino.com


La vuelta a Teotihuacan en 60 minutos

Durante casi una hora verás las pirámides como nuestros antepasados creían que las verían sus deidades. La emoción se vive en globo y comienza al llenarse de aire caliente y dejarlo todo al viento. El viaje es lento y tranquilo para que los espectadores puedan observar las majestuosas ruinas y la impresionante vista.

Flyvolare
Zona Arqueológica de Teotihuacan
Precio: 2 mil100 a 3 mil pesos.
(150 pesos, transporte terrestre)
www.flyvolare.com.mx

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