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PAREJA
Conoce al peor 'asesino' del matrimonio
El saber es poder, así que ármate con las herramientas para desterrar tu vida, de tu relación a este 'asesino silencioso'

Deseret News

 

En un vecindario corrió la noticia de que había un ladrón. Todos los padres reforzaron sus cerraduras, los vecinos se organizaron para cuidarse entre ellos, la policía endureció la vigilancia.

La próxima vez que el ladrón quiso hacer de las suyas, la eficiente organización de esta comunidad permitió a la policía darle alcance, y todos pudieron regresar con alivio a la seguridad de sus hogares.

Uno lee esta historia y piensa en que ojalá que en nuestra vida pudiéramos hacer eso mismo: atrapar al ladrón y volver a una vida tranquila y confiada. Pero no es así.

 

Los 'ladrones' amenazando

matrimonios y familia

 

En los últimos tres años, ha aumentado un 40 por ciento el índice de divorcios.

La violencia de pareja, lejos de ser erradicada, está presente hasta en el 71 por ciento de las parejas.

Los índices de adicciones continúan incrementándose. Está demostrado que la posibilidad de caer en estas es mucho mayor al existir disfunciones familiares.

La práctica de la infidelidad no hace sino aumentar. Un 15 por ciento de las mujeres y un 25, de los hombres, han mantenido alguna vez relaciones con personas que no son su pareja. Si incluimos estadísticas de infidelidad emocional, los números prácticamente se duplican.

Por el bien de la familia debes ser conscientes de la existencia no de uno, sino de muchos ladrones que están constantemente al acecho, pueden asesinar la empresa más valiosa que se te ha encomendado: el matrimonio, su felicidad y la de tu familia.

De nuevo: si supiéramos quién es ese ladrón, o mejor asesino, al acecho haríamos todo para evitarle. ¿Cierto? Es un asesino sutil, silencioso y certero. Comienza su trabajo en lo más profundo de la mente y corazón humano. Desde ahí va lastimando a las personas y minando las relaciones: este asesino es el desprecio. Pero, ¿cómo?, podríamos preguntarnos. ¡Si yo amo a mi cónyuge!

 

El veneno principal de la familia

 

Se aman, así empiezan todos ¿no es así? Pero todos llevan a cuestas un profundo egoísmo: cuesta vencer la comodidad, los propios sueños, para abrazar entonces la individualidad, las necesidades e incluso los defectos de aquél a quien se ama, porque hay que decirlo: el amor es siempre un camino, una lucha que no termina.

Casi al final de la película El abogado del Diablo, el actor que personifica al diablo suelta una frase durísima, tanto más simple y evidente: "Soberbia, sin duda mi pecado favorito". La vanidad, el orgullo, la soberbia que, sin darnos cuenta, puede colarse en los resquicios del matrimonio. Estos puntos permitirán detectar en qué áreas puedes estar perdiendo la batalla contra el egoísmo, permitiendo que el desprecio corrompa hasta el amor más hermoso.

 

¡Aún estás a tiempo de detener a ese peligroso asesino! Aquí están los siguientes principios:

 

1. Sentirte superior

 

Algo haces mejor que él y, sin darte cuenta, permites que vaya ganando terreno un sentimiento de autosuficiencia: ¿para qué le necesito, si soy mejor que mi pareja, o si yo resuelvo mejor tal problema?

 

2. No valorar las diferencias con tu cónyuge

 

Al conducir, al contar el mismo chiste, incluso al jugar con los hijos, se comportan de maneras distintas porque, por fortuna, son distintos. Dejarse ganar, permitir que estas diferencias les irriten en vez de reconocerlas y valorar la riqueza que entrañan, hará toda la diferencia.

 

3. Ofenderte fácilmente

 

Un pequeño insulto, el que ocurre en el fondo del corazón. Nadie puede ver la intimidad, pero cuando permitimos que el desprecio nazca en nuestros pensamientos, estos irán permeando nuestras actitudes, palabras y obras. El proceso puede ser lento pero es seguro.

 

4. Las pequeñas faltas de consideración

 

Sé que le gusta la pizza, pero yo quiero sushi. Sé que le gusta esta película, pero yo quiero aquella”. Así como la repetición de actos buenos se transforma en virtud, la repetición de actos egoístas se puede transformar en un vicio.

 

5. Faltarle el respeto a tu pareja

 

Una broma, casi inocente, frente a los padres o sus amigos, criticarlo o descalificarlo ante los hijos, mina su autoridad, daña su imagen. Pero es en ustedes en quienes ocurre el cambio más grave: se están perdiendo el respeto y, ¿cómo podrán seguir amando a quien no admiran?

 

6. Despreciar sus necesidades

 

Por banales que puedan parecer, todos necesitamos sentirnos atractivos y admirados. Tu pareja lo necesita. Tiene carencias, necesidades y ambiciones. ¿Le ayudas en su búsqueda por ser feliz?

 

Todos podemos caer en estas pequeñas tentaciones, podemos también reconocerlas y desandar el camino, dirigiéndonos de forma consiente a una actitud de amorosa comprensión y aceptación.

 

Si descubres, por el contrario, que es tu cónyuge quien parece mostrar actitudes de desprecio, es momento de hablarlo con amor y madurez. Recuerda que nadie puede hacerte sentir inferior sin tu consentimiento. No, no puedes controlar los pensamientos u obras del cónyuge, pero sí que puedes decidir cómo reaccionar ante estos. Es sorprendente cómo al dejar de intentar controlar a otros, se retoma el poder sobre nosotros mismos.

El desprecio puede manifestarse de las maneras más sutiles, y el lenguaje no verbal permitirá reconocer algunas de ellas en el tono de voz, los suspiros de suficiencia o tal vez voltear los ojos.

Observa con atención tus actitudes, incluso ante tus hijos o compañeros de trabajo.

Ahora conoces a ese asesino silencioso y tenaz que, como el agua, se filtra a través de pequeñas grietas.

 

 

Foto: Tomada de psicoterapia-breve.es

 

El sentirte superior o faltarle al respeto a tu pareja puede dañar la relación.

 

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